La FIFA ha definido el protocolo exacto para resolver finales del Mundial 2026 desde los once metros. Tras dos prórrogas de quince minutos, un sorteo inicial decide la portería y otro determina qué equipo elige lanzar primero o segundo. Esta opción otorga ventaja psicológica real, ya que el equipo que decide puede alterar el ritmo emocional de la tanda según su confianza o el estado del rival.

Cada selección ejecuta hasta cinco penaltis alternados. Si persiste el empate, se pasa a lanzamientos uno por uno hasta que uno falle. Las expulsiones obligan a igualar en diez lanzadores por equipo. El precedente de Argentina-Francia 2022 muestra cómo un portero puede inclinar la balanza, mientras que el error de Baggio en 1994 sigue recordando el peso irreversible de cada disparo.
Con 48 selecciones y 104 partidos, el torneo amplía la probabilidad de llegar a penaltis en eliminatorias decisivas. El formato mantiene la tensión clásica pero añade una capa estratégica nueva: elegir el orden ya no es solo azar, sino una decisión que puede condicionar el desenlace final.
