Tadej Pogacar no disputará el Mundial de Montreal ni la Lombardía, sus dos grandes objetivos para el tramo final de la temporada. El abandono en la octava etapa de la Vuelta, tras su accidente en València, hizo imposible que el esloveno se recuperara a tiempo. La prioridad pasa ahora por sanar correctamente la clavícula y evitar que la lesión condicione su preparación para 2027.
Una temporada excepcional, interrumpida
La ausencia no reduce el alcance de un curso extraordinario. Pogacar ganó Strade Bianche, Milán-San Remo, el Tour de Flandes, Lieja-Bastoña-Lieja, el Tour de Romandía, la Vuelta a Suiza y el Tour de Francia. En la Vuelta llegó a vestir el maillot de líder durante ocho etapas y sumó tres triunfos parciales. Solo cedió en la París-Roubaix, donde terminó segundo ante Wout van Aert.
Su baja también ha dejado al UAE en una situación más vulnerable: el equipo conserva únicamente cuatro corredores en competición y afronta cada etapa de la Vuelta con el doble desafío de buscar una victoria y superar el impacto deportivo de perder a su líder. La presencia de los pequeños trofeos obtenidos por Pogacar en los podios diarios simboliza hasta qué punto continúa marcando la carrera incluso desde fuera.

El futuro del corredor también queda definido. Su nuevo contrato con el UAE se prolongará hasta diciembre de 2032, algo excepcional en un ciclismo condicionado por la duración limitada de los patrocinios. Pogacar habrá permanecido entonces 14 temporadas en la estructura que lo incorporó en 2019, una continuidad que permite al equipo organizar su proyecto alrededor del corredor más dominante del pelotón.
Con cinco Tours y un palmarés que ya abarca casi todas las grandes pruebas, Pogacar afronta ahora un reto menos inmediato: regresar sin secuelas y completar las carreras que aún le faltan. La Vuelta, prevista para septiembre de 2027 y posterior al Mundial, aparece como su principal objetivo pendiente, siempre que la recuperación y el calendario no alteren sus planes.
