Tadej Pogacar regresará a la Vuelta a España siete años después de su debut en una gran vuelta. El ciclista esloveno ha confirmado su participación en la edición de 2026, que comenzará el 22 de agosto en Mónaco con una contrarreloj individual. Su presencia añade una dimensión histórica a una carrera que le ofrece la posibilidad de completar la triple corona del ciclismo: ganar el Giro de Italia, el Tour de Francia y la Vuelta en una misma temporada.
El anuncio llega después de que Pogacar conquistara su quinto Tour de Francia, un triunfo que le sitúa junto a Jacques Anquetil, Eddy Merckx, Bernard Hinault y Miguel Induráin en el grupo de corredores que han alcanzado esa cifra en la ronda francesa. La victoria refuerza la posición del esloveno como principal referencia del pelotón internacional y eleva las expectativas sobre una Vuelta en la que todavía no ha logrado imponerse en la clasificación general.

Una carrera que completa su palmarés
La Vuelta es la única de las tres grandes carreras por etapas que falta en el palmarés de Pogacar. El esloveno sí ha conseguido victorias de etapa en las tres pruebas, pero aún no ha terminado como vencedor absoluto en España. Su regreso, por tanto, no responde únicamente a una decisión deportiva puntual: también representa el intento de cerrar el ciclo de un corredor que ya ha construido una trayectoria excepcional pese a su juventud.
La posibilidad de lograr las tres grandes vueltas en un mismo año fue planteada recientemente por Eddy Merckx, uno de los pocos ciclistas con una comparación histórica recurrente con Pogacar. «Si hay un ciclista que puede ganar Giro, Tour y Vuelta en un mismo año, ese es Tadej Pogacar», afirmó el belga. La predicción mantiene abierta una posibilidad inédita, aunque el reto exige superar el desgaste acumulado de dos grandes vueltas y afrontar una Vuelta cuyo recorrido suele concentrar numerosas jornadas de montaña.
El apodo de «Caníbal de Komenda» alude precisamente a esa comparación con Merckx. Komenda es el pueblo esloveno donde Pogacar comenzó a montar en bicicleta, mientras que «Caníbal» fue el sobrenombre del histórico campeón belga por su ambición competitiva y su capacidad para ganar en todo tipo de terrenos. En el caso de Pogacar, la etiqueta describe tanto su palmarés como la frecuencia con la que busca victorias incluso cuando el resultado principal parece asegurado.
El origen de la leyenda en 2019
La Vuelta a España de 2019 fue el escenario en el que el gran público descubrió al corredor que después dominaría el ciclismo mundial. Pogacar llegó con 20 años y sin la consideración de líder consolidado, aunque ya había reunido resultados relevantes durante la temporada: ganó la clasificación general de la Vuelta al Algarve y del Tour de California, además del campeonato esloveno de contrarreloj.
En aquella edición consiguió tres victorias de etapa. La primera llegó en la novena jornada, con final en Andorra, donde confirmó su capacidad para desenvolverse en la alta montaña. Más tarde se impuso en Los Machucos, una ascensión cántabra que terminó de situarle entre los nombres emergentes del pelotón. Su tercera victoria se produjo en la penúltima etapa, con final en Gredos, después de atacar a 38 kilómetros de la meta.
Ese último movimiento le permitió alcanzar el tercer puesto de la clasificación general, por delante de Nairo Quintana y Miguel Ángel López. La carrera terminó con Primoz Roglic como vencedor, pero la actuación de su compatriota Pogacar anticipó una rivalidad que adquiriría una dimensión mayor un año después, cuando el joven esloveno arrebató a Roglic el Tour de Francia en la contrarreloj final.
Albacete prepara una etapa decisiva
La confirmación de Pogacar añade interés a una etapa de la Vuelta 2026 que atravesará íntegramente la provincia de Albacete el 1 de septiembre. El recorrido unirá Alcaraz y Elche de la Sierra a lo largo de 184,5 kilómetros, con cerca de 3.000 metros de desnivel acumulado y cuatro puertos de montaña: Crucetas, El Peralejo, El Pontarrón y el puerto de Socovos.
El trazado se aleja de las llegadas más habituales a la capital albaceteña, generalmente asociadas a un perfil llano y a posibles abanicos. Su diseño de media montaña introduce más variables tácticas: la dureza puede seleccionar el grupo, favorecer una escapada de calidad y obligar a los equipos de los candidatos a controlar la carrera desde una distancia considerable. El desnivel no convierte necesariamente la jornada en una etapa de alta montaña, pero sí puede provocar diferencias entre los aspirantes a la general.
Héctor Carretero, exciclista de Movistar y natural de Albacete, valoró el recorrido como una oportunidad largamente esperada para la sierra de la provincia. A su juicio, la combinación de los cuatro puertos y el factor sorpresa puede generar una selección importante y evitar que la jornada quede reducida a un final masivo. Sus previsiones, sin embargo, pueden verse alteradas por la presencia de Pogacar, cuya actitud competitiva suele modificar el guion previsto para las etapas.
La carrera mostrará la sierra albaceteña
La etapa pasará por los términos municipales de Salobre, Riópar, Ayna, Hellín, Socovos y Férez. Además de su interés deportivo, el recorrido permitirá mostrar desde el helicóptero paisajes serranos y localidades que habitualmente quedan fuera de los principales itinerarios ciclistas. La Vuelta se convierte así en un escaparate turístico y territorial para una zona de la provincia que busca asociar su imagen a la naturaleza, la montaña y los pequeños municipios.
Para Pogacar, la jornada de Albacete constituirá un nuevo capítulo de una relación iniciada en 2019. La incógnita será si acudirá a la Vuelta centrado exclusivamente en la clasificación general, si reservará fuerzas para las etapas decisivas o si aprovechará perfiles como el de Elche de la Sierra para buscar una victoria parcial. La respuesta dependerá también del estado físico con el que llegue tras el Tour y del resultado de las primeras jornadas, pero su sola presencia convierte el paso por la provincia en uno de los puntos de atención de la edición de 2026.
