Robert Andrés Plazas Fonseca convirtió una historia de trabajo familiar, formación académica y recuperación tras una grave lesión en el camino hacia el título de la Vuelta de la Juventud. El corredor boyacense, campeón el domingo pasado, encontró en el ciclismo una oportunidad de competencia, pero también una vía para proyectarse como emprendedor y profesional.
Antes de consolidarse como uno de los jóvenes colombianos con mejores resultados en la lucha contra el reloj, Plazas madrugaba para ayudar a su madre, Johana Fonseca, en la plaza de mercado de Duitama. La familia empacaba tomates y pimentones para venderlos al por mayor. Su labor consistía en trasladar los productos de las canastillas a cajas de cartón, amarrarlas y subirlas a los camiones.
El trabajo era exigente y el volumen de pedidos obligaba a dedicar largas jornadas al negocio. Sin embargo, el ciclista recuerda esa etapa como una escuela de disciplina. Su madre le reconocía económicamente el esfuerzo y él guardaba ese dinero con un objetivo concreto: iniciar un negocio propio. Con esos ahorros comenzó a comprar y vender accesorios para bicicletas, una actividad que más adelante ampliaría con otros proyectos comerciales.

Una vocación nacida en familia
El vínculo con el ciclismo también se originó en el hogar. Su padre, Robert Plazas, compitió a nivel nacional, defendió los colores de Boyacá y fue dirigido por Raúl Mesa. Incluso estuvo cerca de firmar con el equipo español Kelme, aunque la posibilidad no se concretó por motivos relacionados con la edad.
El padre introdujo a su hijo en la bicicleta mediante paseos familiares y luego lo acompañó en entrenamientos cada vez más exigentes. Johana, por su parte, sostuvo el respaldo familiar mientras el joven combinaba competencias, estudios y obligaciones domésticas. Esa estructura resultó decisiva para que el deporte no desplazara por completo otras dimensiones de su formación.
Plazas comenzó en competencias locales y posteriormente dio el salto a los certámenes nacionales. En 2022 ganó el Campeonato Nacional Juvenil de contrarreloj, por delante de Juan David Urián y Jáider Muñoz. Ese resultado identificó una de sus principales fortalezas: su capacidad para mantener un esfuerzo sostenido y administrar el ritmo en recorridos individuales.
El golpe que interrumpió su ascenso
El mismo año del título nacional vivió uno de los episodios más complejos de su carrera. Mientras competía en Italia en el Giro della Lunigiana, prueba juvenil por la que han pasado figuras como Vincenzo Nibali y Remco Evenepoel, sufrió una caída cuando faltaban aproximadamente 20 kilómetros para la meta.
Plazas buscaba ubicarse dentro del grupo para preparar el embalaje de un compañero, pero no advirtió un separador situado en la mitad de la carretera. El impacto le provocó una fractura de tibia en la pierna derecha. Fue operado en Europa y permaneció cerca de 20 días en recuperación antes de regresar a Colombia, con los gastos asumidos por el equipo y el programa Talentos Colombia.
La lesión no solo interrumpió su temporada. También le impidió representar al país en el Campeonato Mundial de Wollongong, en Australia, una ausencia que el corredor considera uno de los recuerdos más dolorosos de su trayectoria. La recuperación obligó a reorganizar sus objetivos y a reconstruir progresivamente la condición física que había alcanzado antes del accidente.
De España a la Vuelta de la Juventud
Mientras competía en Colombia, el ciclista recibió una invitación del equipo español Lasal Cocinas-Craega para realizar una pasantía. Viajó solo a Europa entre febrero y junio del año pasado, disputó varias carreras y ganó la clasificación de la montaña del Trofeo Guerrita, válido por la Copa de España.
La experiencia le permitió conocer exigencias diferentes en entrenamiento, competencia y nutrición. Aun así, regresó al país porque tenía un contrato con el equipo Ebsa de Boyacá, dirigido entonces por Rafael Antonio Niño, fallecido posteriormente. Esa estructura fue el paso que le permitió llegar este año al Team Sistecrédito, bajo la dirección de Gabriel Jaime Vélez.
Con Sistecrédito, Plazas alcanzó el título de la Vuelta de la Juventud, resultado que representa tanto una confirmación deportiva como la consecuencia de una trayectoria construida en distintas etapas. El corredor se desempeña bien en la contrarreloj, defiende sus posibilidades en la montaña, desciende con seguridad y también puede responder en terrenos llanos. Esa versatilidad explica su capacidad para disputar una carrera por etapas, en la que no basta con destacar en una sola especialidad.
Estudio, emprendimiento y proyección internacional
La familia Plazas Fonseca mantuvo una regla clara: el deporte no podía reemplazar la educación. Robert cursó el bachillerato en el Seminario de Duitama y actualmente estudia séptimo semestre de Educación Física, Recreación y Deportes en la Universidad de Pamplona, mediante la modalidad a distancia. Cuando está concentrado o compitiendo, la institución le permite presentar después trabajos y evaluaciones.
El corredor también es propietario de ISE Café Taller, en Duitama, junto con su novia, Sandy Castiblanco, quien lidera además el emprendimiento de ropa deportiva Alta Pinta. La iniciativa prolonga una tradición comercial familiar: su abuelo tenía una fábrica de muebles, sus padres fueron comerciantes y la familia administró cafeterías en la ciudad.
Para Plazas, el emprendimiento y el ciclismo comparten una misma lógica: requieren planificación, constancia y capacidad para asumir periodos de incertidumbre. Esa mirada resulta relevante en una carrera deportiva cuya duración es limitada y en la que las lesiones, los contratos y la disponibilidad de equipos pueden modificar rápidamente el futuro de un corredor.
Su próximo objetivo es regresar al ciclismo europeo, aunque evita presentar esa posibilidad como un hecho. En Sistecrédito ha fortalecido el trabajo de nutrición y dispone de herramientas tecnológicas para calcular el consumo de carbohidratos y proteínas, una preparación que considera necesaria para competir en el exterior con mayores garantías.
Los referentes de Plazas son Tadej Pogačar y Rodrigo Contreras, pero su historia deportiva se apoya también en aprendizajes menos visibles: las madrugadas en la plaza de mercado, la disciplina escolar, la recuperación de una fractura y el respaldo de sus padres. El título de la Vuelta de la Juventud no elimina las dificultades de su carrera, pero confirma que el boyacense cuenta con una base competitiva y personal para intentar dar el siguiente paso.
