El escritor Arturo Pérez-Reverte cuestionó la actitud de la selección argentina tras la derrota ante España en la final de la Copa del Mundo. En un mensaje en X que superó 1,2 millones de visualizaciones, señaló que el comportamiento zafio, las maneras sucias y el mal perder no representaban al país, sino solo a su sector más violento e irracional.

La publicación generó más de 4.000 respuestas y 19.000 likes en pocas horas. Pérez-Reverte respondió a quienes lo acusaron de sumarse a una campaña antiargentina: recordó su respeto histórico por el país y afirmó que su opinión se basaba en haber visto el partido completo, incluidos los incidentes posteriores contra jugadores españoles como Gavi y Dani Olmo.
El caso revela cómo una derrota deportiva puede amplificar tensiones sociales preexistentes. Al distinguir entre la selección y la sociedad argentina en su conjunto, Pérez-Reverte evitó la generalización fácil, pero su precisión no impidió la polarización inmediata en redes. La misma dinámica alcanzó a Rosalía tras compartir una publicación de Mia Khalifa, lo que derivó en cancelaciones y devoluciones de entradas en Buenos Aires.
Estos episodios muestran que el deporte sigue siendo un espejo de divisiones políticas y culturales más amplias, donde una frase puede movilizar miles de reacciones antes de que se aclare el contexto completo.
