Puerto Rico dejó abierta la puerta a postularse para los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 2030, aunque la viabilidad de una candidatura dependerá de un respaldo firme del Gobierno, según confirmó la presidenta del Comité Olímpico de Puerto Rico (Copur), Sara Rosario. La discusión se produce mientras Venezuela conserva su interés en organizar la próxima edición y recibió 90 días adicionales para completar la documentación exigida por Centro Caribe Sports.
Rosario hizo sus declaraciones al cierre de la participación puertorriqueña en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026. Su planteamiento fue claro: la isla tiene instalaciones y experiencia, pero una sede de esa magnitud no puede levantarse solo desde el movimiento olímpico. “Puerto Rico siempre es una posibilidad. Siempre hay interés, pero sin el apoyo del gobierno es muy difícil lograrlo”, afirmó.

Una opción con antecedentes
La eventual aspiración puertorriqueña no parte de cero. La isla ha sido sede de los Juegos en tres ocasiones: San Juan 1966, Ponce 1993 y Mayagüez 2010. Ese historial refuerza su credibilidad ante el organismo regional, pero también eleva el estándar de lo que tendría que garantizarse para volver a albergar el evento.
Rosario señaló dos puntos críticos: el estado de la pista de atletismo de Mayagüez y la necesidad de una Villa Centroamericana con capacidad para una delegación numerosa de atletas y oficiales. A su juicio, el reto principal sería adaptar la infraestructura existente a las exigencias de una competencia regional moderna y de gran escala, especialmente en alojamientos y en una instalación atlética que requeriría rehabilitación.
“El único problema sería básicamente la pista de atletismo; habría que darle cariño a la de Mayagüez. La Villa Centroamericana siempre es lo más complicado por la cantidad de gente que uno tiene que alojar”, explicó. Su lectura sugiere que Puerto Rico cuenta con una base material útil, pero todavía insuficiente sin una inversión pública concreta y un plan de ejecución definido.
Venezuela sigue en carrera
En paralelo, Venezuela mantiene su aspiración de organizar los Juegos de 2030. Según Rosario, Centro Caribe Sports le concedió un plazo adicional de 90 días para completar la documentación requerida por sus estatutos, luego de que el proceso se viera alterado por el terremoto ocurrido en junio y por las condiciones que enfrenta actualmente el país.
La presidenta del Copur indicó que una comisión del organismo tiene previsto visitar Venezuela una vez concluido ese periodo para verificar el cumplimiento de los requisitos y elevar una recomendación al Comité Ejecutivo. La decisión final quedará en manos de la Asamblea General, que deberá ponderar la capacidad organizativa, la infraestructura disponible y el cumplimiento formal de los parámetros exigidos.
Venezuela ya fue sede de los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Caracas 1959 y Maracaibo 1998. Esa trayectoria le da experiencia institucional, aunque el nuevo contexto introduce variables distintas, desde la recuperación de condiciones materiales hasta la necesidad de sostener compromisos financieros y logísticos en medio de una coyuntura compleja.
Lo que se juega detrás de la sede
La definición de 2030 tendrá un alcance que va más allá del calendario deportivo. Para Puerto Rico, la sola posibilidad de competir por la sede vuelve a colocar sobre la mesa el valor estratégico de eventos de gran formato, capaces de activar obras, movilizar recursos y proyectar imagen internacional. Pero también obliga a medir con precisión cuánto respaldo gubernamental real existe y si ese apoyo puede sostenerse durante varios años.
Rosario añadió que otro país ha iniciado acercamientos sobre la posibilidad de organizar los Juegos, aunque no reveló cuál. Esa señal confirma que la sede de 2030 aún no está resuelta y que Centro Caribe Sports mantiene abierta una competencia donde no solo pesan los deseos de albergar el evento, sino la capacidad de demostrarlo con documentos, infraestructura y garantías institucionales.
Por ahora, la postura de Rosario favorece que Venezuela complete su proceso antes de avanzar hacia una discusión más amplia. “Vamos a trabajar y esperar que Venezuela pueda también lograr ese sueño de hacer sus próximos Juegos en el 2030”, dijo. La frase resume el escenario actual: Puerto Rico no se retira de la conversación, pero tampoco mueve una candidatura sin la certeza política y financiera que considera indispensable.
