Mathilde Demoncay, árbitra francesa de 26 años, sufrió una conmoción cerebral al caer durante una trifulca en el amistoso entre Metz y Fortuna Sittard. El incidente se produjo en el minuto 40 del encuentro en Forbach cuando intentó separar a jugadores rivales y recibió un golpe accidental.

La árbitra permaneció en el césped varios minutos antes de ser atendida. Aunque reanudó como asistente tras el reinicio, abandonó el campo en el descanso. El suceso ocurrió frente a un cartel que pedía respetar al árbitro, lo que evidencia la brecha entre la retórica y la realidad en el terreno de juego.
Este episodio en un partido amistoso revela la necesidad de protocolos más estrictos para proteger a los árbitros, ya que la violencia surge incluso sin la presión de una competición oficial. La ausencia de comunicados de ambos clubes sugiere una tendencia a minimizar estos riesgos, lo que dificulta avances en la seguridad del arbitraje.
