Carlos Sainz vivió en Hungría otro fin de semana marcado por la falta de ritmo del FW48. El coche mostró problemas de consistencia que derivaron en un error de tráfico con Piastri y en una sanción que lo relegó a la penúltima posición. Las dificultades con las banderas azules, causadas por fallos en el sistema de alertas, impidieron una defensa ordenada y evidenciaron carencias de comunicación entre piloto y equipo.

La decisión de parar en boxes durante el virtual safety car restó opciones de puntuar, ya que Sainz circulaba por delante de Bearman y Albon. El piloto madrileño señaló que el alerón delantero aportó algo de carga, pero el déficit aerodinámico afecta al conjunto del monoplaza y limita cualquier avance puntual.
Balance y expectativas
Tras la primera mitad del año, Sainz describe el rendimiento como muy por debajo de lo esperado. El equipo reconoce que salir del bache requiere trabajo específico en generación de carga y en fiabilidad de los sistemas de a bordo. La mejora prevista para Bakú se presenta como la próxima oportunidad para corregir estas deficiencias estructurales antes de que la temporada avance irreversiblemente.
