El primer partido de pretemporada del Real Madrid bajo la dirección de José Mourinho dejó una imagen dividida. El equipo mostró intención y agresividad en la presión durante la primera mitad, pero cedió terreno de forma clara tras el descanso. El encuentro ante la Fiorentina terminó en empate a dos goles y sirvió para observar a varios jugadores en fase de adaptación, aunque el técnico portugués insistió en que aún faltan piezas y automatismos para valorar el rendimiento de forma definitiva.
Inicio con propósito y recuperación rápida
Desde el primer minuto el Madrid buscó presionar alto y recuperar el balón en zonas adelantadas. Esta estrategia permitió dos goles antes del descanso. El primero llegó tras un centro raso de Carreras que Endrick remató de media vuelta. El segundo surgió de una recuperación en tres cuartos de campo que Camavinga convirtió en asistencia para Alexis Ciria. Ambos tantos reflejaron la intención de Mourinho de convertir la presión en una herramienta ofensiva y no solo defensiva.
Debuts y roles híbridos en el once inicial
El partido sirvió para ver en acción a Dumfries como lateral derecho con proyección ofensiva y a Trent Alexander-Arnold en una posición intermedia entre defensa y mediocampo. Arda Güler ocupó el puesto de enganche, mientras Camavinga y Valverde formaron el doble pivote. Dos centrales del filial, Joan Martínez y Mario Rivas, completaron la zaga junto a la presencia de un tercer central en fase de construcción. Carlos Espi entró en el tramo final como opción de refresco en ataque.

Endrick demostró hiperactividad y marcó uno de los goles, aunque su precipitación en algunas acciones limitó su influencia general. Güler aportó detalles de calidad en la creación, mientras que los recién llegados como Dumfries ofrecieron una versión discreta pero sin errores graves. El entrenador sigue evaluando cómo encajar a Bellingham, Mbappé y Vinicius en un esquema que oscila entre el 4-2-3-1 y el 3-4-2-1 según las necesidades del momento.
Reacción italiana y empate final
Tras el descanso la Fiorentina cambió el ritmo del partido. En seis minutos generó tres ocasiones claras, una de ellas muy peligrosa de Gudmunsson. El gol del empate llegó por mediación de Kean, que cabeceó un centro de Fagioli tras una jugada rápida por la izquierda. A partir de ese momento el encuentro perdió su carácter amistoso y se convirtió en un intercambio de faltas y parones. El Madrid ya no encontró la fluidez de la primera parte y la Fiorentina se conformó con el empate.
Observación y margen de mejora
Mourinho utiliza estos encuentros para separar el trigo de la paja y dar minutos a jugadores del filial. La presencia de dos centrales jóvenes y el regreso de Carlos Espi desde su etapa en Lyon forman parte de ese proceso. El técnico sabe que faltan jugadores con ritmo y que el equipo necesita más partidos para consolidar la idea de presión alta y salida rápida. El próximo encuentro ante el Ferencvaros ofrecerá otra oportunidad para ajustar detalles antes de que la plantilla complete su regreso de vacaciones.
El resultado no genera alarma en esta fase, pero sí deja datos sobre la capacidad del equipo para mantener la intensidad durante los noventa minutos. La afición observa con atención cómo evoluciona la adaptación de los nuevos fichajes y la integración de los canteranos en el esquema de Mourinho.
