La incertidumbre sobre la sede del partido entre Boca y Recoleta FC por los octavos de final de la Copa Sudamericana abrió un nuevo frente de discusión. El Xeneize todavía no tiene confirmado si podrá utilizar la Bombonera, cuyo campo de juego quedó nuevamente en el centro de la escena por sus malas condiciones.
Luis Vidal, presidente del club paraguayo, ironizó sobre el estado del césped y ofreció ayuda para acelerar su recuperación. “Si hace falta, nos ponemos a disposición para colaborar con algunos jardineros, con algunas semillas, con lo que haga falta para que la cancha llegue en condiciones”, afirmó entre risas en una entrevista con SuperDeportivo Radio.

La sede, una variable decisiva
Boca ya debió trasladar sus encuentros ante Estudiantes y Vélez al estadio Tomás Adolfo Ducó debido al deterioro del terreno. Ahora, Huracán o Lanús aparecen como posibles alternativas para recibir a Recoleta, una decisión que podría modificar tanto la logística como el contexto deportivo de la serie.
Vidal admitió que jugar fuera de la Bombonera podría beneficiar a su equipo, aunque remarcó que el deseo principal es visitar uno de los estadios más emblemáticos del fútbol sudamericano. La declaración refleja una tensión concreta: para Boca, el césped representa un problema operativo; para Recoleta, la Bombonera constituye una oportunidad histórica en su primera participación internacional.
Más allá de la provocación, el dirigente paraguayo también dimensionó la magnitud del rival. Comparó el desafío con el que afrontaría Paraguay ante Alemania, Francia o Argentina en un Mundial y destacó las siete Copas Libertadores y los títulos internacionales de Boca. La sede definitiva será, por lo tanto, mucho más que una cuestión administrativa: puede influir en las condiciones del partido y en el valor simbólico del debut de Recoleta frente a uno de los clubes más reconocidos del continente.
