Red Bull Rampage confirmó a las 12 riders que participarán en la categoría femenina de su edición 2026, programada para el próximo 8 de octubre en Virgin, Utah. La prueba reunirá por tercer año consecutivo a algunas de las principales exponentes del freeride mundial, disciplina que combina velocidad, saltos, maniobras aéreas y descensos por terrenos naturales de alta dificultad.
La convocatoria vuelve a situar la competencia femenina dentro del programa central de uno de los eventos más exigentes del ciclismo de montaña. Las participantes deberán enfrentarse a las laderas rocosas y a los desniveles de Virgin, un escenario que obliga a preparar líneas de descenso específicas y a tomar decisiones técnicas con escaso margen para corregir errores.
Una edición marcada por la búsqueda del tercer título
La neozelandesa Robin Goomes llegará como la principal referencia del grupo. La corredora ganó las dos primeras ediciones femeninas de Rampage, disputadas en 2024 y 2025, por lo que en Utah intentará convertirse en la primera competidora en conquistar tres títulos consecutivos. Su historial reciente la coloca como favorita, aunque el formato y las características del terreno mantienen abierta la disputa.
Goomes tendrá entre sus principales rivales a la canadiense Georgia Astle, segunda en su debut de 2024 y tercera en la edición de 2025. También aparece la estadounidense Hannah Bergemann, subcampeona el año pasado, cuyo resultado confirmó su capacidad para competir en una prueba donde la elección de la línea y la ejecución de cada maniobra pueden modificar rápidamente la clasificación.

La nómina incluye además a la argentina Cami Nogueira, cuarta en 2025, y a la canadiense Casey Brown, quien obtuvo el tercer lugar en la primera competencia femenina de Rampage. La presencia de ambas aporta experiencia en un trazado que exige tanto habilidades de freeride como una preparación específica para afrontar grandes desniveles, superficies irregulares y aterrizajes de alta precisión.
Las doce participantes confirmadas
Junto con Goomes, Astle, Bergemann, Nogueira y Brown, la lista está integrada por las estadounidenses Chelsea Kimball y Janelle Soukup; las canadienses Kirsten Van Horne y Vaea Verbeeck; la australiana Harriet “Haz” Burbidge-Smith; la neozelandesa Vinny Armstrong; y la escocesa Mikayla Parton.
Parton será la única debutante de la categoría femenina en la edición de 2026. Su trayectoria anterior en el descenso de la Copa del Mundo constituye un antecedente relevante, aunque Rampage plantea exigencias diferentes a las de las competencias disputadas en circuitos delimitados. En Virgin, las corredoras deben definir y construir una línea en la montaña, asumir las condiciones del terreno y combinar control técnico con capacidad para ejecutar saltos y maniobras de gran amplitud.
El resto del grupo reúne perfiles con experiencia en distintas vertientes del ciclismo de montaña y del freeride. Esa diversidad puede influir en la forma en que cada participante afronte la jornada: algunas buscarán maximizar la dificultad de sus trucos, mientras otras podrían priorizar una línea más controlada que les permita completar el descenso. En una prueba de este tipo, la puntuación depende del equilibrio entre complejidad, fluidez, amplitud y seguridad.
De Formation a una categoría estable
La competencia femenina de Rampage tiene su origen en Red Bull Formation, plataforma creada en 2019 para impulsar el desarrollo del freeride femenino. Aquel proyecto permitió ampliar la participación de mujeres en una disciplina que durante años tuvo una presencia reducida en los grandes eventos internacionales y sirvió como antecedente para su incorporación a Rampage.
La tercera edición consecutiva representa un paso hacia la consolidación de la categoría, aunque también eleva las expectativas deportivas. La continuidad del evento permite a las participantes acumular experiencia en el entorno de Utah, desarrollar nuevas estrategias y aumentar el nivel de dificultad de sus recorridos. Al mismo tiempo, la progresión técnica plantea un desafío para los organizadores y para las propias atletas, debido al riesgo asociado con líneas cada vez más complejas.
Un escenario que condiciona la competencia
Virgin no funciona como un circuito convencional. El terreno natural condiciona la elección de la ruta y obliga a las corredoras a estudiar con anticipación la pendiente, la calidad de la superficie y las zonas de aterrizaje. Las condiciones meteorológicas también pueden alterar el comportamiento de la tierra y modificar la respuesta de las bicicletas, factores que hacen especialmente importante la preparación previa y la capacidad de adaptación durante el evento.
La carrera del 8 de octubre tendrá, por tanto, dos ejes principales. El primero será la defensa del dominio de Goomes, que buscará prolongar su racha y establecer una marca en la historia de la competencia. El segundo estará en la respuesta de sus perseguidoras, especialmente Astle y Bergemann, además de las corredoras con experiencia suficiente para aprovechar cualquier error o cambio en las condiciones del descenso.
Con doce participantes y una sola debutante, la edición 2026 combinará continuidad y renovación. La prueba conservará a varias de sus protagonistas más destacadas, pero también ofrecerá a Parton la oportunidad de trasladar su experiencia del descenso de la Copa del Mundo a una modalidad con reglas, riesgos y criterios de evaluación propios. El resultado dependerá de la capacidad de cada rider para convertir una montaña impredecible en una línea de descenso competitiva.
