La derrota 0-2 ante Saprissa volvió a poner a Ismael Rescalvo bajo presión en Liga Deportiva Alajuelense. Orlando Sinclair y Sebastián Acuña marcaron los goles en el estadio Alejandro Morera Soto, en un clásico que el técnico español consideró parejo, pero definido por la contundencia en las áreas.
Una caída sin excusas
Rescalvo rechazó atribuir el resultado a las bajas en la plantilla. Según explicó, el equipo tenía capacidad para competir y generó méritos suficientes durante el primer tiempo para marcar. Sin embargo, Alajuelense no convirtió sus oportunidades y encontró en Abraham Madriz, arquero de Saprissa, un obstáculo decisivo.
El entrenador identificó en la pérdida de segundos balones y en la falta de eficacia defensiva los principales problemas del partido. Aunque descartó que se trate de una falla colectiva permanente, reconoció que el equipo ha recibido goles en demasiados encuentros y debe recuperar la capacidad de cerrar partidos con la portería en cero. El análisis revela una diferencia entre el volumen de juego y la respuesta en los momentos determinantes: la Liga compite, pero no impone su ventaja.

El nuevo revés también reactivó los reclamos de la afición, que volvió a corear “Fuera Rescalvo”. El técnico admitió que la molestia es comprensible porque el club no está entregando las victorias esperadas, pero defendió el proceso de construcción del plantel. Afirmó que las críticas deben asumirse con tranquilidad y que la derrota es dolorosa, sin intentar ocultarla.
La respuesta inmediata llegará el jueves, cuando Alajuelense enfrente a Marathón por la Copa Centroamericana. Ese partido será una oportunidad para cambiar el ánimo, aunque también medirá si el equipo puede transformar su dominio territorial en goles y solidez. Para Rescalvo, la prioridad no es explicar el tropiezo, sino demostrar una reacción competitiva en el siguiente compromiso.
