El mercado de fichajes en la Segunda División avanza a ritmo acelerado mientras el Granada CF permanece inmóvil por la falta de resolución en el cambio de propiedad. El club rojiblanco, que ya acumula varias semanas sin poder oficializar incorporaciones, ha perdido al menos tres perfiles que consideraba cerrados para la pretemporada dirigida por José Martín Rojo Pacheta.
El principio de acuerdo para la venta del club se conoció hace casi quince días. Desde entonces, los trámites administrativos se han prolongado sin fecha concreta de cierre. Esta situación ha impedido a la dirección deportiva completar operaciones que ya contaban con acuerdo verbal entre las partes, dejando al Granada en una posición de desventaja frente a otros equipos de la categoría que sí han podido actuar con rapidez.

Los jugadores que se marcharon
Víctor Moreno, lateral derecho granadino, optó finalmente por el CD Tenerife, recién ascendido. El jugador había mantenido contactos avanzados con el Granada y esperaba el anuncio oficial que nunca llegó. Koné, tras finalizar contrato con el Ceuta, decidió renovar dos temporadas más con la entidad caballa en lugar de esperar indefinidamente una resolución del cuadro nazarí. Jordi Cano, delantero que marcó cerca de treinta goles en Primera RFEF la pasada campaña, eligió el FC Andorra tras recibir varias propuestas de clubes de Segunda que sí podían garantizarle un contrato inmediato.
Estos tres casos ilustran el efecto directo de la parálisis administrativa sobre la planificación deportiva. Cada jugador citado mantenía conversaciones en distinto grado de avance con el Granada antes de decantarse por otras opciones disponibles en el mercado.
Contexto del mercado y plazos
A mediados de julio, la mayoría de equipos de Segunda División ya han incorporado entre cuatro y seis jugadores. El Granada, en cambio, sigue sin registrar ningún movimiento oficial. La falta de actividad coincide con el inicio de la pretemporada y con la proximidad del inicio liguero, previsto para agosto. Los clubes que actúan con mayor celeridad suelen reservar las mejores opciones de refuerzo, mientras que quienes llegan tarde deben conformarse con alternativas de menor perfil o procedentes de divisiones inferiores.
La propiedad actual continúa gestionando el club mientras se completa la transmisión a Michael Schwimer. Hasta que no se formalice el traspaso, cualquier decisión que implique compromisos económicos de cierta entidad requiere aprobación adicional, lo que añade trámites y dilata los tiempos habituales de un mercado ya de por sí exigente.
Impacto en la confección de plantilla
La dirección deportiva del Granada se encuentra ante la necesidad de recomponer la lista de objetivos en un plazo reducido. Fuentes cercanas al club indican que se han reactivado contactos con otros futbolistas, aunque el margen de maniobra es menor que hace tres semanas. La categoría cuenta con un número limitado de jugadores con experiencia contrastada y disponibilidad inmediata, por lo que cualquier retraso adicional incrementa el riesgo de tener que recurrir a perfiles menos consolidados.
El cuerpo técnico, encabezado por Pacheta, mantiene los entrenamientos con la plantilla disponible mientras espera definiciones sobre el mercado. La situación actual obliga a trabajar con mayor flexibilidad táctica y a valorar opciones que inicialmente no formaban parte del plan principal.
En el entorno del club se reconoce que la resolución del proceso de venta resulta prioritaria para recuperar capacidad de actuación antes de que el mercado entre en su fase final. La experiencia de las últimas semanas ha evidenciado cómo los retrasos administrativos pueden traducirse en pérdidas concretas de oportunidades deportivas.
