River acumula ya 26 partidos consecutivos sin revertir un resultado adverso. La derrota ante Barracas Central del sábado reforzó una tendencia que se mantiene intacta desde noviembre de 2024, cuando el equipo venció 3-2 a Instituto. Desde entonces, cada vez que el Millonario comienza perdiendo, termina sin sumar de a tres.

El problema no es nuevo ni exclusivo de un ciclo técnico. Bajo Gallardo ya era visible y ahora, con Coudet, suma seis casos en menos de un año. La falta de respuestas ante la adversidad revela carencias estructurales: escasa creatividad, asociaciones imprecisas y un bloque que se descompone cuando debe construir desde atrás. Los números confirman que jugar en casa o fuera no modifica el patrón.
En el contexto actual del equipo, esta limitación condiciona cualquier aspiración de título. Mientras no se resuelva la capacidad de reacción inmediata, River seguirá acumulando empates y derrotas en partidos que pudo controlar desde el primer minuto.
