Rodri Hernández compareció ante la prensa en vísperas de la final del Mundial entre España y Argentina. El capitán transmitió seguridad en el trabajo del grupo y subrayó la madurez alcanzada por esta generación, que ha llegado a la instancia decisiva por méritos propios tras ganar la Liga de Naciones y la Eurocopa.
El centrocampista del Manchester City recordó que el objetivo siempre fue disputar esta final y advirtió que el rival más duro exige más ganas de ganar que miedo a perder. Destacó la solidez defensiva del equipo, que solo ha encajado un gol, y su capacidad para controlar las áreas como claves para plantarse en la cima.

Sobre Messi, Rodri reconoció su peso pero insistió en que la albiceleste es mucho más que su estrella, al igual que España basa su fuerza en el juego colectivo. El partido, afirmó, pondrá a prueba si el equipo puede mantener su identidad frente al carácter competitivo de Argentina y convertir este reto en el broche definitivo de una generación.
El reto pendiente
La ausencia de Nico Williams por lesión no altera el plan: el grupo mantiene la ambición de cerrar el ciclo con el título. Rodri dejó claro que España no cambiará su estilo en el momento más importante y que el éxito dependerá de ejecutar lo trabajado durante años.
