Ferran Torres selló la victoria de España en la final del Mundial ante Argentina con un gol que replicó el tanto de Iniesta en 2010. El delantero del Barcelona entró en la segunda parte para cerrar un partido controlado por la Roja, dirigida por un Rodri dominante que neutralizó las líneas de pase hacia Messi y recibió el MVP del torneo.

La selección española impuso su estilo basado en la presión alta y la circulación rápida. Unai Simón no concedió ningún disparo a puerta, mientras la defensa formada por Cubarsí y Laporte mantuvo la solidez necesaria. La entrada de Nico Williams y Ferran Torres aportó velocidad y profundidad que desequilibraron a Argentina en la prórroga.
El control colectivo
Rodri marcó el ritmo del encuentro con recuperaciones y pases precisos, sosteniendo el dominio hasta su salida en la prórroga. El resto del equipo, desde Fabián hasta Lamine Yamal, contribuyó a un bloque compacto que limitó las transiciones argentinas. España demostró que su sistema colectivo supera a las individualidades y consolida su estatus como bicampeona del mundo.
