El Málaga CF afrontará en Marbella su tercer ensayo de pretemporada ante el Al-Arabi, uno de los clubes más laureados de Catar y un rival con un foco ofensivo de primer nivel: Pablo Sarabia. El madrileño, de 34 años, mantiene intacta la calidad que lo convirtió en un referente del fútbol español y será el jugador al que más atención deberán prestar los malaguistas.
El dorsal siete llegó a Doha en 2025 tras abandonar el Wolverhampton y, después de su primera temporada en Oriente Medio, acumula 14 goles en 25 partidos, además de 16 participaciones directas en tantos según el balance de su etapa catarí. Su influencia no se limita a la finalización: como extremo o mediapunta, interpreta los espacios, asiste con precisión y puede alterar el partido desde el último tercio.

Un currículum que exige vigilancia
La amenaza se multiplica junto a Rodri Sánchez, exjugador del Betis, en una pareja ofensiva difícil de neutralizar para las defensas cataríes. El Al-Arabi puede alinear además a otros dos futbolistas españoles, pero Sarabia concentra la experiencia y el peso creativo de un equipo que pondrá a prueba la evolución defensiva del Málaga.
Formado en La Fábrica, Sarabia apenas disputó 20 minutos con el Real Madrid antes de consolidarse en el Getafe y explotar en el Sevilla. Allí generó cifras de dos dígitos durante tres temporadas y despertó el interés del París Saint-Germain, que pagó 18 millones de euros. En Francia conquistó tres ligas, tres Copas y tres Supercopas, mientras que su cesión al Sporting de Portugal dejó 31 goles y asistencias en 45 encuentros.
También pasó por la Premier League, donde el Wolverhampton aprovechó su capacidad para producir asistencias. Su recorrido incluye siete ediciones de la Champions y 27 partidos con la selección española, con presencia en un Mundial y una Eurocopa. Para el Málaga, el amistoso no solo medirá el estado físico del equipo: ofrecerá una prueba concreta frente a un futbolista cuya experiencia puede convertir cualquier desajuste en una ocasión clara.
