El verano de Vinicius llega a su fin y el delantero brasileño se reincorporará esta semana a los entrenamientos del Real Madrid. Lo hará después de marcar cuatro goles en cinco partidos con Brasil durante el Mundial y de disfrutar de unos días de descanso en Jamaica y Río de Janeiro, acompañado por familiares y amigos. Durante sus vacaciones también se sometió a una mentoplastia, una intervención estética destinada a reforzar la simetría del rostro.
Un contrato sin acuerdo
Su regreso estará marcado, sobre todo, por el futuro contractual. Las conversaciones para ampliar su vínculo siguen bloqueadas por una diferencia económica considerable: el club mantiene una oferta de 20 millones de euros anuales, mientras que los representantes del jugador reclaman 30 millones, una cifra equiparable al salario de Kylian Mbappé. El Mundial permitió aplazar el conflicto, pero no ha acercado las posiciones.

Está previsto que Vinicius mantenga próximamente una reunión con la directiva madridista. El encuentro será relevante porque puede convertir una negociación estancada en una decisión estratégica para ambas partes. El Real Madrid contempla tres escenarios: que el futbolista acepte la propuesta actual, que se negocie un traspaso este verano con alguno de los grandes clubes europeos atentos a la situación o que ambas partes mantengan el pulso hasta el final del contrato.
La última opción tendría consecuencias deportivas. Si Vinicius no renueva y alcanza enero de 2027 sin acuerdo, podrá negociar libremente con cualquier equipo; en ese contexto, el club podría reducir su participación para evitar que un activo decisivo abandone la plantilla sin dejar ingresos. La llegada de Mourinho añade una variable adicional, ya que el nuevo entrenador deberá gestionar el rendimiento inmediato del brasileño sin quedar al margen de una disputa institucional. Por eso, esta semana no solo representa el regreso de Vinicius: también puede definir el rumbo de la relación entre la estrella y el Real Madrid.
