Roy Keane propuso a Diego Simeone como opción ideal para el Manchester United ya en 2014 y lo reiteró en marzo pasado. El exjugador señaló que el club necesitaba un entrenador con experiencia demostrada en títulos y competiciones europeas, y que Simeone cumplía ese perfil junto a Luis Enrique. Sin embargo, el argentino permaneció en el Atlético de Madrid, donde ha construido una trayectoria comparable a la de Alex Ferguson en Old Trafford.

Desde la marcha de Ferguson en 2013, el United ha contratado a doce entrenadores y solo ha sumado siete títulos, con siete participaciones en Champions League y eliminaciones tempranas frecuentes. En paralelo, Simeone ha logrado cinco trofeos en el Atlético, ha mantenido al equipo en la máxima competición continental sin interrupciones y ha disputado dos finales y dos semifinales. Su contrato, descrito por el presidente como eterno, refleja la misma estabilidad que Ferguson aportó al United durante 27 años.
El contraste revela que el estilo combativo de Simeone, lejos de limitarse a lo defensivo, ha permitido al Atlético competir de tú a tú con los grandes de Europa, mientras el United sigue sin recuperar la identidad perdida tras Ferguson. La longevidad de Simeone en el Metropolitano evidencia el valor de mantener un proyecto coherente frente a los cambios constantes en Old Trafford.
