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Terzic busca equilibrio en la sala de máquinas

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Edin Terzic llega al estreno liguero con una certeza en los costados y una incógnita en el centro. Después de ocho amistosos, el nuevo entrenador del Athletic ha definido buena parte de la estructura que quiere presentar ante el Sevilla en San Mamés: Areso y Hugo Rincón parten con ventaja en el lateral derecho; Yuri y Adama Boiro se disputan el izquierdo; Guruzeta conserva el papel de referencia ofensiva y los extremos parecen también bien identificados. La sala de máquinas, sin embargo, permanece abierta. No se trata de una indefinición menor, porque en el modelo que pretende implantar el técnico alemán el centro del campo será el lugar donde se decida la altura de la presión, la velocidad de la circulación y la distancia entre las líneas.

La pretemporada ha funcionado, en ese sentido, como un laboratorio deliberado. Terzic ha utilizado los encuentros ante Derio, Leioa, Sestao, Eibar, Racing, Burgos, Olympique de Marsella y Atalanta para examinar combinaciones, corregir perfiles y comprobar hasta dónde puede exigir a futbolistas con características distintas. La amplitud de las pruebas revela que el entrenador todavía no ha encontrado una pareja fija ni una jerarquía definitiva, pero también muestra que el club ha construido una plantilla con más recursos que la temporada anterior. El problema ya no es la falta de alternativas, sino escoger las adecuadas para cada escenario sin desordenar el conjunto.

La herencia de un calendario que agotó al equipo

Para entender la preocupación actual hay que retroceder a la campaña pasada. El Athletic afrontó cuatro competiciones y pagó un precio elevado en la zona central. Las lesiones, especialmente la grave dolencia de rodilla de Beñat Prados, redujeron el margen de maniobra, mientras que la falta de experiencia de algunos jóvenes limitó las rotaciones. Ernesto Valverde tuvo que apoyarse durante demasiados meses en Mikel Jauregizar e Iñigo Ruiz de Galarreta, dos jugadores de enorme importancia, pero sometidos a una carga que terminó afectando tanto a su físico como a su lucidez.

El desgaste de Jauregizar fue visible en el tramo final. El centrocampista de Bermeo, insustituible durante buena parte del curso, llegó a solicitar el cambio en numerosos partidos porque su esfuerzo defensivo y su responsabilidad en la salida de balón se habían vuelto difíciles de sostener. Galarreta, por su parte, demostró que su capacidad para ordenar el juego no puede confundirse con una disponibilidad ilimitada. Su influencia disminuye cuando debe encadenar encuentros de máxima exigencia sin pausas suficientes, una circunstancia especialmente delicada para un equipo que necesita que su primer pasador esté siempre cerca de su mejor nivel.

La lección es relevante para Terzic. Una plantilla corta puede ofrecer estabilidad en el inicio de una temporada, pero se vuelve vulnerable cuando aparecen lesiones, sanciones o acumulación de partidos. El Athletic ha incorporado ahora más competencia en la medular para evitar que una estructura eficaz termine dependiendo de dos nombres. La cuestión no consiste únicamente en repartir minutos: también afecta a la identidad del equipo. Rotar bien significa conservar los principios de juego aunque cambien los intérpretes.

Ocho amistosos para medir algo más que nombres

Los dos últimos partidos han aportado la información más significativa, aunque también han mostrado los límites de cualquier diagnóstico de pretemporada. En el Vélodrome, el Athletic ofreció una imagen desordenada, con problemas para presionar y poca coordinación entre sus líneas. Terzic colocó a Peio Canales junto a Jauregizar y situó a Sancet por delante, en la media punta. El experimento buscaba comprobar si Canales y el navarro podían compartir la zona de elaboración sin perder capacidad para conectar con los atacantes. El mal funcionamiento colectivo impidió extraer conclusiones concluyentes.

En Bérgamo, frente al Atalanta, la apuesta fue más convencional. Beñat Gerenabarrena y Galarreta formaron la pareja de centrocampistas en un dibujo escalonado: uno más atento a la protección de la defensa y otro encargado de mirar hacia delante y dar continuidad a la posesión. Gerenabarrena asumió una misión más defensiva, mientras Galarreta se ocupó de iniciar el juego desde posiciones retrasadas. El equipo mejoró respecto a Marsella, aunque siguió dejando tareas pendientes en la presión y en la conexión con la línea ofensiva.

La diferencia entre ambos encuentros ilustra el dilema central. Terzic necesita un centro del campo capaz de adaptarse a distintas alturas y ritmos, pero cada ajuste modifica los mecanismos colectivos. Canales como mediocentro puede aumentar la calidad técnica y añadir un pase vertical, aunque también exige más disciplina posicional. Gerenabarrena aporta recuperación y equilibrio, pero su presencia puede desplazar a un jugador con mayor capacidad para gobernar la posesión. La elección no será exclusivamente individual: dependerá de cómo quiera defender el Athletic y de cuánto espacio pretenda conceder a sus rivales.

Una competencia que redefine las jerarquías

Hasta seis futbolistas pugnan por ocupar los puestos de creación: Jauregizar, Galarreta, Prados, Alejandro Rego, Gerenabarrena y Canales. Los datos de la preparación dibujan una fotografía clara de las prioridades de Terzic. Canales ha acumulado 399 minutos, la cifra más alta, después de una temporada destacada en el Racing. Ha participado en los ocho amistosos y ha sido probado como mediapunta y como centrocampista. Su polivalencia encaja con una idea de fútbol en la que los jugadores deben cambiar de altura sin que el equipo pierda estructura.

Gerenabarrena ha disputado 299 minutos y también ha intervenido en todos los encuentros. Su paso por el Castellón le ha dado experiencia competitiva y ha regresado a Lezama con una oportunidad que al principio del verano no parecía asegurada. Su perfil defensivo, combinado con una buena relación con el balón, puede resultar especialmente útil en partidos en los que el Athletic necesite recuperar pronto tras pérdida y sostener una presión más agresiva.

Rego ha jugado 285 minutos y sale reforzado de la pretemporada. Su renovación y la decisión de concederle ficha del primer equipo confirman que ha dejado de ser una pieza provisional. Además, su utilización como central en algunos tramos, debido a las ausencias de Aymeric Laporte y Dani Vivian, amplía sus posibilidades de entrar en las convocatorias. Esa versatilidad puede ayudarle a ganar minutos, aunque también plantea una advertencia: un futbolista polivalente corre el riesgo de convertirse en solución de emergencia sin consolidarse plenamente en su posición natural.

El club ha comunicado que Padilla, Rego, Gerenabarrena y Rincón ya tienen ficha del primer equipo. Canales mantendrá dorsal del filial por su condición sub-23, pero estará integrado a todos los efectos en la dinámica de Terzic. La medida combina una apuesta por el presente con una política de desarrollo interno. Para el Athletic, que no puede recurrir a un mercado ilimitado y mantiene una identidad basada en la formación, consolidar a estos jugadores tiene una importancia deportiva y económica. Cada promoción exitosa reduce la dependencia de soluciones externas y sostiene la competitividad del proyecto a medio plazo.

El regreso de Prados cambia el cálculo

La situación de Beñat Prados merece una lectura específica. Tras perderse la campaña anterior por una lesión de rodilla, solo ha disputado 140 minutos en cuatro amistosos, con dos titularidades. El dato puede interpretarse como una señal de prudencia y no necesariamente como una pérdida de protagonismo. La recuperación de un centrocampista que debe cubrir grandes distancias requiere controlar cargas, proteger su confianza y evitar que una recaída convierta una ausencia temporal en un problema estructural.

Su regreso, cuando sea completo, puede modificar todas las combinaciones. Prados conoce el ritmo del fútbol profesional, tiene capacidad para presionar y puede ocupar distintos espacios sin necesidad de monopolizar la pelota. En un equipo que pretenda defender más arriba, su energía puede complementar la lectura de Galarreta. Junto a Jauregizar, ofrecería una pareja con mayor recorrido; al lado de Canales, podría asumir parte del trabajo sin balón que el joven de Barrika todavía está aprendiendo a gestionar. Terzic no necesita decidir hoy cuál es la pareja definitiva, pero sí debe establecer una ruta gradual para que Prados vuelva a ser una opción real.

La primera decisión llegará contra el Sevilla

El estreno liguero tendrá un valor superior al de cualquier amistoso porque obligará a convertir las pruebas en una jerarquía operativa. Ante el Sevilla, Terzic deberá decidir si prioriza la experiencia de Galarreta, la energía de Jauregizar, la seguridad de Gerenabarrena o el potencial creativo de Canales. También tendrá que determinar qué futbolista puede corregir los problemas observados en Marsella y Bérgamo: la distancia entre mediocampo y ataque, la reacción tras pérdida y la protección de los centrales cuando los laterales avancen.

El rival servirá además para medir la madurez del nuevo proyecto. Un equipo que cambia de entrenador necesita tiempo para automatizar comportamientos, pero la Liga castiga pronto los desajustes. Si el Athletic presiona sin coordinación, dejará espacios a la espalda de sus centrocampistas; si repliega demasiado, puede alejar a Guruzeta y perder la iniciativa. El centro del campo tendrá que equilibrar ambas necesidades, y esa exigencia explica por qué Terzic ha probado tantas fórmulas.

La competencia interna puede elevar el nivel colectivo siempre que las decisiones se comuniquen con claridad. Los jóvenes necesitan saber que sus minutos responden a un plan y no a la improvisación, mientras los veteranos deben aceptar descansos sin interpretar la rotación como una pérdida de confianza. El antecedente de la temporada pasada demuestra que la continuidad de un jugador no se protege acumulando esfuerzos, sino administrándolos. Jauregizar, Galarreta y Prados deben llegar frescos al tramo decisivo, cuando las competiciones se superpongan y el margen de error sea menor.

De la abundancia a una identidad sostenible

El exceso de centrocampistas puede convertirse en un problema si genera cambios constantes y dificulta la aparición de sociedades estables. Pero también puede ser la base de un Athletic más resistente. La presencia de seis opciones permite preparar partidos con diferentes guiones: Galarreta para controlar, Jauregizar para sostener intensidad, Gerenabarrena para ganar duelos, Prados para ampliar el radio de presión, Rego para añadir recorrido y Canales para conectar líneas. La clave estará en que esa variedad no desdibuje los principios comunes.

El impacto de las decisiones de Terzic trascenderá la alineación del primer partido. Si consigue integrar a los jóvenes sin sobrecargarlos y dosificar a los veteranos, el Athletic puede transformar una debilidad histórica de la pasada campaña en una ventaja competitiva. Si, por el contrario, la rotación se limita a cambiar nombres sin corregir las distancias y los automatismos, la abundancia se convertirá en ruido. La sala de máquinas ya no está vacía; está llena de piezas. El reto del entrenador alemán consiste en hacer que todas trabajen al mismo ritmo y que, cuando una falle, el sistema no se detenga.

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