La UEFA ha comunicado formalmente a la FIFA que estudia emprender acciones legales contra el proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), una filial concebida para abrir la comercialización de las competiciones del organismo a capital privado. En una carta enviada a Gianni Infantino el 31 de julio, la confederación europea también exigió conservar toda la documentación relacionada con la iniciativa.
Preservar pruebas tras la retirada
La solicitud obliga a la FIFA y a su presidente a mantener documentos físicos y electrónicos sobre el plan, su sistema de financiación, las comunicaciones con las asociaciones nacionales y los miembros del Consejo, así como el plazo de aceptación fijado inicialmente para el 19 de septiembre. La UEFA advirtió de posibles consecuencias si se destruye o altera ese material.

Aunque la FIFA abandonó el proyecto apenas tres días después de presentarlo oficialmente, la UEFA considera posible acudir a autoridades reguladoras o iniciar procedimientos arbitrales. El repliegue no elimina, por tanto, el conflicto: la preservación documental puede ser el primer paso de una disputa institucional con consecuencias jurídicas y comerciales.
La oposición europea fue decisiva. Las 55 federaciones de la UEFA anunciaron unánimemente que no participarían en competiciones de la FIFA si el plan seguía adelante, mientras Asia y la CONCACAF también expresaron su rechazo. Infantino justificó la retirada por las divisiones generadas, señal de que la propuesta carecía del respaldo político necesario para avanzar.
FFE pretendía captar hasta 4.200 millones de dólares mediante la venta de una participación minoritaria, con una valoración estimada de 20.000 millones. Sus promotores defendían que los ingresos elevarían la financiación del programa FIFA Forward, pero la UEFA sostiene que vincular el futuro comercial del fútbol mundial con inversores privados es incompatible con una gobernanza transparente.
La controversia también ha alcanzado a la administración interna de la FIFA. Kevin Lamour, director de operaciones, afirmó que el organismo había sido engañado y describió la iniciativa como el proyecto de una sola persona. Con el plan retirado, la batalla se desplaza ahora a la rendición de cuentas, la protección de los documentos y el control sobre las futuras decisiones comerciales de la FIFA.
