La Real Federación Belga de Fútbol ha optado por el neerlandés Mark van Bommel como sucesor de Rudi García, según informaciones coincidentes de varios medios locales publicadas el 22 de julio de 2026. El acuerdo, que se firmaría en los próximos días, contempla un contrato hasta la Eurocopa de 2028 para un técnico de 49 años que ya dirigió al PSV Eindhoven, Wolfsburgo y Royal Antwerp. La decisión llega apenas días después de que la federación confirmara la no renovación de García, pese a que Bélgica alcanzó los cuartos de final del Mundial 2026 antes de caer ante España.
La salida de García se justificó públicamente por diferencias tácticas y de estilo con varios jugadores y con el director técnico Vincent Mannaert, quien cuestionó los resultados de la fase de grupos, marcados por empates ante Egipto e Irán.

El peso de Mannaert en la elección
El director técnico belga ha consolidado en los últimos años un modelo de gestión que prioriza la coherencia entre el trabajo de la selección absoluta y las categorías inferiores. Su descontento con el rendimiento colectivo durante la primera fase del Mundial pesó más que el avance hasta cuartos. Van Bommel encaja en ese esquema porque su trayectoria en clubes neerlandeses y alemanes demuestra preferencia por estructuras defensivas compactas y transiciones rápidas, un perfil que Mannaert considera necesario para reducir las irregularidades mostradas en 2026.
Reacciones dentro del vestuario
Varios jugadores que coincidieron con García expresaron en privado su preferencia por un entrenador que mantenga un trato más directo y menos intervencionista en aspectos tácticos individuales. Van Bommel, exinternacional neerlandés con experiencia en vestuarios exigentes, podría generar mayor aceptación inicial, aunque su estilo de comunicación frontal ya generó tensiones en el PSV y el Wolfsburgo cuando los resultados no acompañaron de inmediato. La federación deberá gestionar con cuidado la transición para evitar que las divergencias que marcaron el final de García se repitan en los primeros meses.
Implicaciones para el proyecto hasta 2028
El contrato previsto hasta la Eurocopa de 2028 obliga a Van Bommel a construir un ciclo completo que incluya la clasificación para ese torneo y la preparación de un grupo de jugadores que en 2026 ya mostraba señales de relevo generacional. El rendimiento irregular ante selecciones de menor ranking en la fase de grupos del Mundial evidenció que la plantilla necesita ajustes en la gestión de partidos de bajo perfil, un área donde el neerlandés ha obtenido resultados mixtos en sus clubes.
La decisión también afecta la relación de la federación con otros candidatos que sonaban en los medios, como técnicos belgas o con experiencia en ligas más defensivas. Al optar por un perfil neerlandés, la RBFA refuerza su apuesta por un mercado cercano geográfica y culturalmente, reduciendo riesgos de adaptación pero limitando la diversidad de enfoques tácticos que podrían aportar entrenadores de otras escuelas.
Posibles escenarios de conflicto
Uno de los riesgos identificados por observadores cercanos al grupo es la posible repetición de fricciones entre el nuevo seleccionador y el núcleo de jugadores veteranos que aún conservan influencia dentro del vestuario. Si Van Bommel impone cambios drásticos en el sistema de juego durante los primeros partidos de clasificación, podría activarse la misma dinámica de descontento que precipitó la salida de García. Por otro lado, un comienzo estable con resultados positivos reforzaría la autoridad del técnico neerlandés y consolidaría el modelo impulsado por Mannaert.
La federación deberá además vigilar el impacto mediático de la contratación en Flandes y Valonia, donde las expectativas sobre el rendimiento de los Diablos Rojos siguen siendo elevadas a pesar de la eliminación en cuartos. Cualquier tropiezo temprano podría amplificar las críticas tanto al proceso de selección como a la continuidad de Mannaert en su cargo.
Perspectivas a medio plazo
De confirmarse el acuerdo, Van Bommel dispondrá de casi dos años para implantar su idea de juego antes de la Eurocopa de 2028. Ese margen permite planificar el relevo de piezas clave y la integración de talento procedente de las selecciones juveniles, un aspecto que la federación considera prioritario tras detectar carencias en la fase de grupos del Mundial. El éxito dependerá en gran medida de la capacidad del técnico para equilibrar exigencia táctica con el mantenimiento de un clima interno estable, algo que no siempre logró en sus experiencias previas en clubes.
