Mathieu van der Poel se impuso en la etapa final del Tour de Francia tras escapar con Tadej Pogacar en la última ascensión a Montmartre. El neerlandés mantuvo la ventaja hasta la meta en los Campos Elíseos, donde superó por centímetros al grupo encabezado por Jasper Philipsen y Mads Pedersen. Esta victoria, la segunda del año para Van der Poel en la carrera, confirmó su capacidad para convertir una oportunidad táctica en un triunfo individual.

Por su parte, Pogacar cerró su quinto título general sin contratiempos. La decisión de acompañar a Van der Poel en el ataque final evitó riesgos innecesarios y permitió al esloveno gestionar la etapa con control. El resultado refleja una edición marcada por la colaboración puntual entre favoritos y la capacidad de Van der Poel para explotar el terreno urbano en el momento clave.
La escapada conjunta evidenció cómo una alianza momentánea puede decidir el desenlace de una etapa plana. Van der Poel aprovechó el impulso de Pogacar para mantener el esfuerzo hasta el final, mientras el pelotón llegaba demasiado tarde. Este desenlace refuerza la tendencia actual del Tour hacia finales espectaculares en París, donde el detalle táctico sigue pesando más que la potencia pura del grupo.
