Cristian Volpato, mediocampista de 22 años del Sassuolo, fue interceptado dos veces por exceso de velocidad en Sídney días después de disputar el Mundial 2026 con Australia. La primera prueba de alcoholemia resultó negativa, pero la segunda, realizada dos horas más tarde, dio positivo a cocaína. Su licencia internacional quedó suspendida por seis meses y perdió el derecho a conducir en Nueva Gales del Sur.

El futbolista niega rotundamente el consumo de cualquier sustancia ilegal y su exentrenador Tony Basha lo describe como conmocionado ante la gravedad de la acusación. Volpato, formado en Roma y transferido al Sassuolo por 7,5 millones de euros, acumula 72 partidos oficiales con siete goles y once asistencias. Su contrato vence en 2028, pero la cláusula de terminación unilateral podría activarse si se confirma el consumo.
El caso expone la fragilidad de las carreras de jóvenes talentos que alternan entre selecciones y ligas europeas: una sola infracción puede desencadenar sanciones deportivas, legales y contractuales simultáneas. La dirigencia del Sassuolo espera el resultado del segundo análisis antes de emitir comunicado oficial, mientras las autoridades australianas evalúan cargos adicionales por consumo de sustancias ilícitas.
