Xavi Espart se ha ganado un lugar en la pretemporada azulgrana por una razón concreta: responde donde el equipo lo necesita. El canterano, que actuó de mediocentro ante el Basilea, se siente cómodo en esa función y aspira a repetir el domingo frente al Elche, aunque sin saltarse el guion de un vestuario en el que cada entrenamiento pesa tanto como el partido siguiente.

La exigencia no da margen
Su discurso deja una lectura relevante: en el Barça no basta con llegar, hay que sostenerse. Espart subraya que el nivel de exigencia es permanente y que el margen de relajación es nulo en el mejor equipo del mundo. Esa es precisamente la medida de su momento: no solo compite por minutos, también por credibilidad dentro de una plantilla donde los recién llegados aportan energía, pero la continuidad la decide el rendimiento diario.
