El partido disputado por el Avilés contra el Bilbao Athletic ha terminado con una derrota para el equipo local, un resultado que el propio entrenador Yago Iglesias califica de justo pero que ha generado una decepción profunda por la falta de competitividad demostrada por su plantilla. El técnico gallego ha sido más directo y crítico de lo habitual en sus declaraciones posteriores al encuentro, señalando que el club no ha sido capaz de mostrar la intensidad necesaria para competir en igualdad de condiciones en una categoría como la Segunda División B.
El partido según el análisis del técnico
Yago Iglesias ha proporcionado una visión detallada de cómo transcurrió el encuentro, destacando que el Avilés no entró mal en el partido y que incluso fueron capaces de empatar gracias a ideas claras y un buen inicio. Sin embargo, el Bilbao Athletic fue superior en el cómputo general de la primera parte, lo que desequilibró el marcador y dejó al equipo local sin respuestas definitivas.
“No entramos mal al partido, pero el Bilbao Athletic fue mejor que nosotros en el cómputo general de la primera parte. Teníamos claro a dónde veníamos, la capacidad del filial bilbaíno, pero teníamos las ideas claras. Fuimos capaces de empatar y ajustamos cosas al descanso. Iniciamos bien la segunda parte, pero el gol que recibimos y el cómputo general del partido no son acordes a un equipo de esta categoría. Esta categoría exige mucho más: ser mucho más ganador de duelos, ser mucho más competitivo, y al equipo le faltó competitividad. Es algo que me fastidia mucho.”
Estas palabras del entrenador revelan que el problema no radica en un inicio deficiente sino en la incapacidad de mantener la intensidad a lo largo del partido. El gol encajado en la segunda parte no fue solo un resultado, sino el síntoma de una falta generalizada de competitividad que impidió al Avilés imponer su ritmo o al menos competir de igual a igual.

La exigencia de la categoría y la necesidad de subir tres marchas
Para Yago Iglesias la competitividad es el pilar indispensable de cualquier equipo que compita en la Segunda División B. Ha insistido en que su plantilla debe ser “mucho más ganador de duelos” y demostrar una mentalidad más competitiva para no quedar relegado en el cómputo general de los partidos. “Esta categoría exige mucho más”, ha repetido, y ha dejado claro que el único camino es “subir tres marchas” sin excusas.
“Durante la semana dije que estaba encantado de cómo trabajaba el equipo, pero hay que demostrarlo el fin de semana. No lo hemos hecho. Esta derrota debe ser un toque de atención para todos, hay que subir tres marchas. No nos queda más que apretar y crecer”. Esta frase resume la visión del técnico: los entrenamientos son el fundamento, pero el verdadero aprendizaje se produce en el campo, donde cada jugador debe estar dispuesto a competir a nivel máximo.
La competitividad como elemento base del equipo
Yago Iglesias ha ido más allá de la derrota para explicar que la competitividad debe iniciarse desde la base de querer competir y ganar disputas. Ha señalado que esto empieza por ser mejor que el rival en el uno contra uno, un aspecto que el Avilés no ha demostrado suficientemente en este partido.
“Me voy molesto, anotando en el debe del equipo esa competitividad. Esto empieza por querer, por ganar disputas y ser mejor que mi rival en el uno contra uno. Hoy hemos sido muy poquito el equipo que queremos ser”. Estas frases indican que el problema no es solo del resultado, sino de la identidad del equipo, que no ha sido capaz de mostrarse como el que quiere ser.
“No puedes mirar el calendario y echar cálculos de dónde están los puntos, pero hay que estar en el partido y competirlo. La primera jornada en casa la competimos, nos fuimos con una sensación agridulce de ese partido. A lo largo de la semana teníamos claro que queríamos venir y revertir esa situación, demostrar que somos un equipo que quiere hacer las cosas de otra manera. Hoy no nos ha salido tampoco”. El contraste con el partido anterior muestra que la competitividad es un desafío continuo y no un estado fijo.
El apoyo de la afición avilesina
A pesar de la derrota, Yago Iglesias ha reconocido el respaldo de la afición avilesina, que ha llenado el estadio y ha animado a su equipo desde el primer minuto. “La afición se ha sentido desde el primer momento, se han escuchado las gargantas de los avilesinos que han venido aquí. Nos sabe mal”.
Este apoyo es un factor positivo que puede ayudar al crecimiento del club, pero el técnico ha insistido en que no debe convertirse en una excusa para la falta de rendimiento. El club debe demostrar su compromiso con el esfuerzo diario y no depender solo del respaldo externo para motivarse.
El proyecto del Avilés como nuevo reto sin excusas
El entrenador ha mencionado que el Avilés es un proyecto relativamente nuevo y que por eso no se puede usar la inexperiencia como excusa. “Llevamos cinco semanas de pretemporada más dos de competición, no nos podemos escudar en eso. Tenemos que dar y exigernos mucho más, y eso parte desde la competitividad. Esto va de mi granito de arena y de traspasarlo al colectivo. Si nos vamos a escudar en lo colectivo para tapar nuestras carencias, no nos da para partidos como el de hoy”.
Esta declaración es clave porque subraya la responsabilidad individual y colectiva en el desarrollo del club. Cinco semanas de preparación y solo dos partidos de competición no justifican una actuación que no se ajusta a los estándares de la categoría. El entrenador asume su parte del deber al señalar que debe exigirse más a sí mismo y al equipo.
Las implicaciones de la falta de competitividad para el futuro
Esta derrota y las críticas de Yago Iglesias marcan un punto de inflexión para el Avilés. En una liga donde cada punto es valioso y los rivales son intensos, este tipo de actuaciones pueden frenar el progreso del club si no se corrigen a tiempo. La falta de competitividad no solo afecta al resultado inmediato, sino que puede tener consecuencias duraderas en la temporada.
“Hoy hemos sido muy poquito el equipo que queremos ser” indica que el Avilés debe trabajar en su identidad competitiva para que los resultados coincidan con las ambiciones del proyecto. El mensaje del técnico es claro: la competitividad no es opcional, es el punto de partida para cualquier equipo que aspire a ser competitivo. Con la afición de su lado y un cuerpo técnico dispuesto a exigir más, el club tiene la oportunidad de crecer.
Perspectivas para el Avilés en la temporada
Con esta derrota, el Avilés entra en una fase donde la competitividad será el foco principal. Yago Iglesias ha dejado claro que el camino no será fácil, pero que es necesario para que el proyecto avance. El club debe aprovechar esta llamada de atención para reforzar la preparación y la mentalidad de sus jugadores, asegurando que el trabajo en el entrenamiento se traduzca en resultados competitivos los fines de semana.
En última instancia, este mensaje del entrenador gallego sirve como recordatorio de que en la Segunda División B la competitividad es una necesidad y no un lujo. El Avilés, como proyecto en construcción, debe demostrar que está dispuesto a competir a alto nivel y dar el paso necesario para ser mejor que el rival en cada uno contra uno. Solo así podrá convertir esta derrota en un punto de inflexión que impulse su crecimiento y su consolidación en la liga.
