El Kosner Baskonia llegará a la Supercopa ACB con una desventaja de preparación difícil de ignorar. Las lesiones, los compromisos internacionales y varios contratiempos de planificación han impedido a Paolo Galbiati trabajar con continuidad durante una pretemporada clave para establecer automatismos físicos y tácticos.
Un equipo todavía incompleto
La derrota ante el Real Madrid por 121-80 expuso la situación con claridad: solo seis jugadores del primer equipo estuvieron disponibles, apoyados por dos júniors y tres temporeros. Chris Duarte, AJ Lawson y Clement Frisch son los únicos que han completado desde el inicio el trabajo de verano; Kobi Simmons, Damion Baugh y Matteo Spagnolo se incorporaron tras sus compromisos con las selecciones.
Tadas Sedekerskis, Markus Howard, Rodions Kurucs y DJ Stewart se perdieron el amistoso por molestias que, según el director deportivo Félix Fernández, no revisten gravedad. Stefan Joksimovic regresará después de superar un virus y Kenneth Faried, último fichaje del equipo, aterrizó el sábado en Vitoria-Gasteiz. La salida inesperada de Khalifa Diop, además, ha dejado especialmente debilitado el puesto de pívot y convierte el refuerzo del juego interior en una prioridad inmediata.

El margen de reacción es mínimo. Baskonia debutará el 19 de septiembre ante el Joventut de Badalona en la semifinal de la Supercopa, y en el mejor de los casos más de la mitad de la convocatoria llegará con dos semanas o menos de entrenamientos. Sus rivales —Joventut, Valencia Basket y Barcelona— acumulan ya amistosos y sesiones de trabajo, una diferencia que puede pesar en un torneo de eliminatorias directas.
El equipo vitoriano regresa a la competición seis años después de su última participación, pero lo hace lejos del grupo de favoritos para conquistar su quinto título. La prioridad inmediata será recuperar efectivos, acelerar la integración de Faried y recomponer la rotación interior antes de afrontar, cinco días después de la Supercopa, el inicio de la Euroliga contra el Olympiacos. La falta de tiempo obliga a Baskonia a convertir la recuperación y la adaptación en sus principales argumentos competitivos.
