El Aston Villa se ha convertido en el club más beneficiado por la expansión del fútbol saudí. Sus ventas de Jhon Durán, Moussa Diaby y Ollie Watkins a equipos de la liga árabe le han reportado 195,4 millones de euros, una cifra que coloca a la entidad inglesa por delante de los grandes clubes europeos que también han encontrado en Arabia Saudí una fuente extraordinaria de ingresos.
La clasificación confirma que el fenómeno ya no afecta únicamente a los futbolistas atraídos por salarios elevados. También está transformando la economía de los clubes vendedores. La liga saudí ha pasado de ser un destino puntual para veteranos de renombre a convertirse en un mercado capaz de pagar cantidades relevantes por jugadores en plena etapa competitiva y por promesas con margen de crecimiento.
El Villa, por encima de los gigantes de la Premier
El conjunto de Birmingham encabeza la lista gracias a tres operaciones. Jhon Durán dejó el club por 77 millones de euros, Moussa Diaby lo hizo por 60 y Ollie Watkins por 58,4. La suma no solo refleja el músculo financiero de los compradores saudíes; también evidencia la capacidad del Aston Villa para convertir su plantilla en un activo de alto valor en un momento de fuerte demanda.
El Manchester City ocupa la segunda posición con 148,5 millones de euros ingresados. La venta de Tijjani Reijnders a Arabia Saudí aportó 61 millones, mientras que las salidas de Riyad Mahrez, Aymeric Laporte y João Cancelo añadieron 35, 27,5 y 25 millones, respectivamente. El Liverpool completa el podio con 113,7 millones, obtenidos principalmente por Darwin Núñez y Fabinho, además de los 14 millones correspondientes a Jordan Henderson.

El dominio inglés no es casual. Seis clubes de la Premier League aparecen entre los diez que más dinero han recibido por traspasos a la liga saudí. La explicación combina varios factores: mayores presupuestos, plantillas más profundas, una elevada exposición internacional y contratos de jugadores que permiten negociar operaciones de gran dimensión. Para estos equipos, Arabia Saudí se ha convertido en una vía adicional para recuperar inversión y liberar espacio salarial.
La liga que dejó de fichar solo nombres
El punto de inflexión fue la llegada de Cristiano Ronaldo, que situó el campeonato saudí en el centro de la atención mundial. Un año después, Neymar elevó el listón económico: el brasileño abandonó el Paris Saint-Germain en 2023 para fichar por Al-Hilal a cambio de 90 millones de euros, todavía el traspaso más caro en la historia de la competición.
Sin embargo, el cambio más significativo se aprecia en el perfil de los fichajes. Durante la temporada 2023/24 llegaron a Arabia Saudí 19 de los 50 traspasos más caros registrados hasta ese momento. En la ventana más reciente, Gabriel Martinelli y Crysencio Summerville se incorporaron al Al-Hilal por 70 y 64,5 millones de euros. La presencia de ambos en el top cinco demuestra que el mercado ya no depende exclusivamente de figuras consagradas: también compite por futbolistas con valor deportivo inmediato y recorrido futuro.
Esta evolución modifica la relación entre Europa y Arabia Saudí. Los clubes europeos ya no contemplan esas operaciones únicamente como una salida para jugadores en declive o con escaso protagonismo. En determinados casos, la oferta saudí puede superar el valor de mercado esperado, acelerar una renovación de plantilla y proporcionar recursos para reinvertir en nuevas incorporaciones.
Al-Hilal marca la diferencia entre comprar y vender
El principal motor de este proceso es Al-Hilal, precisamente el club que protagonizó el fichaje récord de Neymar. Desde la temporada 2023/24 ha invertido 856,99 millones de euros en incorporaciones. De esa cantidad, 632,84 millones fueron destinados directamente a clubes de las cinco grandes ligas europeas. En cambio, sus ventas apenas le han reportado 48,59 millones.
La diferencia entre ambas cifras revela una estrategia clara: Al-Hilal no actúa como un club que necesita equilibrar sus cuentas mediante traspasos, sino como una entidad orientada a elevar rápidamente el nivel de su plantilla y la visibilidad de la competición. Su capacidad de gasto le permite negociar desde una posición de fuerza y pagar primas que difícilmente encontrarían los clubes europeos en operaciones convencionales.
Al-Nassr, el equipo de Cristiano Ronaldo, ocupa el segundo lugar entre los grandes inversores. Ha gastado 436,83 millones de euros desde la 2023/24 y solo ha recuperado 42,14 millones mediante ventas. Al-Ittihad cierra el podio con 414,18 millones invertidos y 40,13 millones ingresados. Los tres clubes concentran buena parte del esfuerzo financiero, aunque el resto de la liga también ha comenzado a reforzarse con operaciones de menor escala.
Un mercado que redistribuye el poder financiero
La consecuencia más profunda no se limita a la inflación de los traspasos. La inversión saudí está creando un nuevo circuito de valor en el fútbol: los clubes de la Premier venden caro, los compradores árabes construyen plantillas de gran impacto y los jugadores reciben una alternativa económica y deportiva cada vez más competitiva. El centro de gravedad de determinadas negociaciones ya no se encuentra únicamente en Inglaterra, España, Italia, Alemania o Francia.
Para el Aston Villa, el beneficio es especialmente relevante porque llega a través de varias operaciones y no de una sola venta excepcional. Esa diversificación reduce el riesgo y convierte el mercado saudí en una herramienta de planificación deportiva. Para Arabia Saudí, en cambio, el desafío será demostrar que el gasto masivo puede transformarse en una competición sostenible, con identidad propia y capacidad para mantener el interés cuando el efecto inicial de las grandes estrellas pierda intensidad.
