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El Chelsea afronta un problema de 41 jugadores

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El Chelsea ha comenzado la pretemporada con una plantilla de 41 futbolistas, una dimensión que obliga a Xabi Alonso a afrontar uno de los primeros grandes retos de su etapa en Stamford Bridge: reducir y equilibrar un grupo construido durante varios mercados de fichajes. El exceso de efectivos llega, además, después de que el equipo terminara décimo en la Premier League y se quedara fuera de las competiciones europeas, por lo que tendrá menos partidos oficiales para repartir minutos.

La magnitud del grupo explica la dificultad de la gestión. La nómina incluye cinco porteros, nueve defensas centrales y ocho delanteros, además de jugadores destinados a otras posiciones. El entrenador solo podrá contar con una parte reducida de ellos en cada jornada, mientras que las limitaciones de las listas de competición y la ausencia de fútbol europeo pueden dejar fuera de la convocatoria a numerosos futbolistas de forma habitual.

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Un problema conocido en Stamford Bridge

La situación recuerda a la confesión realizada por Thiago Silva en 2023, cuando explicó que el vestuario del Chelsea había tenido que ampliarse porque no se ajustaba al tamaño de la plantilla. “El entrenador solo puede elegir a 11 de entre más de 30. Es difícil. Siempre habrá alguien molesto porque no todos pueden jugar”, señaló entonces el defensa brasileño. Dos años después, el club vuelve a encontrarse con un escenario de sobreocupación, aunque ahora bajo la dirección de un técnico que todavía debe establecer sus jerarquías.

Al volumen de jugadores del primer equipo se suman los futbolistas que no forman parte estricta de esa cifra. Deivid Washington se ejercita con el filial, mientras que nueve canteranos viajaron a Australia para cubrir las ausencias de los internacionales que participaron en el Mundial: Reece James, Enzo Fernández y Moisés Caicedo, entre otros. Los jóvenes Reggie Watson, Mahdi Nicoll-Jazuli, Reggie Walsh, Olutayo Subuloye, Landon Emenalo, Omari Kelluman, Ruan Kavuma McQueen, Calvin Diakite y Ted Curd tendrán así la oportunidad de trabajar con el grupo durante la preparación.

Más incorporaciones y una inversión elevada

El Chelsea ya ha invertido 388,95 millones de euros en nueve operaciones. La lista incluye a Morgan Rogers, procedente del Aston Villa por 138 millones; Maxence Lacroix, del Crystal Palace por 60,7; Marco Palestra, del Atalanta por 57; Geovany Quenda, del Sporting de Portugal por 50; Valentín Barco y Emmanuel Emegha, ambos del Estrasburgo por 40 y 25 millones, respectivamente; Denner, del Corinthians por 10; Danny Welbeck, del Brighton por 5,85; y Dastan Satpaev, del Kairat por 2,4 millones.

El mercado todavía podría aumentar la cifra y el número de jugadores. El club mantiene abiertas las opciones de incorporar a Pep Chavarría, del Rayo Vallecano, y Jordan Henderson, del Brentford. Xabi Alonso ha admitido que el escenario no está cerrado: “Probablemente seguirá habiendo algunos movimientos. Necesitamos ser flexibles y actuar con rapidez”. Su prioridad, ha explicado, es trabajar con un plan definido, aunque sujeto a cambios hasta el último día del mercado.

El técnico español no ha fijado una cifra concreta de futbolistas para toda la temporada. Considera necesario mantener alternativas ante posibles lesiones y distintas necesidades competitivas, pero también deberá evitar que el exceso de efectivos dificulte la convivencia, la evolución de los jóvenes y la gestión de los minutos. El Chelsea disputará la Premier League y las dos copas nacionales, un calendario exigente, aunque claramente menos cargado que el de los clubes que compiten en Europa.

Las salidas, una prioridad inmediata

La entidad londinense ya ha ingresado 132,3 millones de euros por cuatro operaciones: Andrey Santos, traspasado al Manchester United por 56,3 millones; Marc Cucurella, al Real Madrid por 55; Tyrique George, al Everton por 21; y Alejandro Garnacho, cedido al Aston Villa. Sin embargo, esas salidas todavía no han reducido de manera suficiente la plantilla, especialmente porque el club ha continuado incorporando jugadores.

El Chelsea trabaja ahora en la salida de Marc Guiu, Axel Disasi, Benoit Badiashile, Caleb Wiley, Gabriel Slonina y David Datro Fofana. La preferencia del club es cerrar traspasos definitivos, aunque también contempla cesiones. Filip Jorgensen está en el mercado y se escuchan propuestas por Nicolas Jackson, Emmanuel Emegha y Liam Delap. Además, la venta de Trevoh Chalobah al Como se encuentra avanzada.

También permanecen abiertas situaciones de mayor peso deportivo. Malo Gusto es pretendido por el Manchester City de Enzo Maresca, mientras que el futuro de Enzo Fernández sigue sin estar completamente despejado. Alonso confirmó que ha hablado con el centrocampista argentino, pero evitó revelar el contenido de la conversación por tratarse de un asunto privado. Cualquier salida en esas posiciones alteraría de forma significativa el equilibrio del equipo, no solo su número total de jugadores.

El regreso de Mudryk añade otra incógnita

Mykhaylo Mudryk se ha incorporado a la pretemporada después de permanecer apartado desde que dio positivo por dopaje en noviembre de 2024. El extremo ucraniano llegó del Shakhtar en 2023 por 70 millones de euros y ahora debe reintegrarse progresivamente a la dinámica colectiva. “Nos alegramos por él. Lleva mucho tiempo entrenando solo y queremos que se sienta parte de un equipo”, explicó Alonso, quien añadió que la evolución de la situación se valorará una vez que el jugador trabaje con sus compañeros.

La presencia de Mudryk plantea una cuestión adicional para el cuerpo técnico: determinar si puede recuperar un papel competitivo o si su regreso terminará derivando en una nueva cesión o traspaso. Su caso refleja el coste de una plantilla amplia, en la que las decisiones deportivas están condicionadas por contratos, inversiones pasadas y la necesidad de liberar espacio.

Alonso ha intentado rebajar la alarma y ha defendido que el problema no es necesariamente negativo si se logra combinar experiencia, juventud y perfiles complementarios. El entrenador busca construir un equipo competitivo, pero reconoce que el proceso puede requerir tiempo. El reto inmediato no consiste únicamente en escoger un once, sino en transformar una acumulación de futbolistas en una plantilla funcional antes del inicio de la Premier League.

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