Unai Elgezabal se despidió este miércoles del Levante UD después de dos temporadas en el club y reconoció que no esperaba que su salida se produjera «tan pronto». El defensa vasco comunicó su marcha a través de un mensaje publicado en sus redes sociales, en el que combinó el pesar por abandonar la entidad con el orgullo por el trabajo realizado y por los logros alcanzados durante su estancia en Valencia.
Elgezabal deja el conjunto granota para incorporarse al Eibar, que competirá en Segunda División, pese a que todavía tenía un año más de contrato con el Levante. Su salida pone fin a una etapa en la que disputó 54 partidos con la camiseta azulgrana y en la que tuvo un papel vinculado a uno de los momentos más relevantes de la historia reciente del club: el ascenso conseguido en 2025.
Una despedida adelantada por las circunstancias
El central admitió en su mensaje que le habría gustado cerrar su ciclo de otra manera. «Me hubiera gustado despedirme de todos vosotros haciendo lo que más me gusta, defender vuestra camiseta desde el terreno de juego», escribió en su cuenta de Instagram. Sus palabras reflejan que la decisión se produce antes de lo previsto y que el futbolista no pudo completar la despedida deportiva que hubiera deseado ante la afición.
La referencia a su contrato pendiente añade un elemento relevante a la operación. Elgezabal no se marcha al término natural de su vinculación, sino con una temporada todavía por cumplir, una circunstancia que convierte su traslado al Eibar en un movimiento anticipado dentro de la planificación de ambas partes. El futbolista continuará su carrera en la categoría de plata, mientras el Levante afronta la reorganización de su plantilla tras el cambio de escenario competitivo.

El ascenso de 2025, eje de su recuerdo
En su despedida, el defensa puso el foco en la dimensión colectiva de la etapa vivida en el Levante. Recordó el ascenso logrado en 2025, la conquista del campeonato y el regreso del equipo a Primera División como los principales hitos de un curso que, según sus palabras, quedará «para la historia». El mensaje sitúa aquella campaña como el punto central de su vínculo con el club y con la afición.
«He luchado cada día por poder vivir una noche mágica más a vuestro lado como todas las que hemos vivido en un año mágico que quedará para la historia», señaló Elgezabal. En ese balance, el jugador no se atribuyó de forma individual el éxito, sino que lo presentó como el resultado de un esfuerzo compartido para devolver al Levante «al lugar que merece», en referencia a la máxima categoría del fútbol español.
El ascenso tuvo además un significado especial para una entidad que había quedado fuera de Primera y necesitaba recuperar estabilidad deportiva. La contribución de Elgezabal se mide, en términos objetivos, por los 54 encuentros disputados en sus dos temporadas, aunque su valoración dentro del grupo también aparece en los agradecimientos dirigidos a compañeros y trabajadores. Su marcha llega, por tanto, después de una etapa marcada por un objetivo cumplido y no por una campaña aislada.
Tristeza, orgullo y agradecimiento
Elgezabal aseguró que abandona el Levante con una mezcla de «tristeza» y, sobre todo, «orgullo». La primera emoción está relacionada con la separación de un club y de un entorno al que se incorporó hace dos años; la segunda, con la sensación de haber contribuido a una transformación deportiva de gran importancia para la entidad. El equilibrio entre ambas ideas dio al mensaje un tono de despedida personal, pero también de reconocimiento al proyecto compartido.
El futbolista agradeció el apoyo recibido por sus compañeros y por los trabajadores y empleados del club. Según explicó, todos ellos desempeñaron un papel importante en su crecimiento «como deportista, pero sobre todo como persona». La mención a las distintas áreas de la entidad amplía el alcance de su despedida más allá del vestuario y subraya que su experiencia en el Levante estuvo vinculada a una comunidad profesional más amplia.
Como símbolo de ese vínculo, afirmó que se lleva «una pequeña granota» que le acompañará «para siempre». La expresión alude a la identidad del Levante y resume la intención del jugador de conservar una relación afectiva con el club pese a la decisión de continuar su carrera lejos de Valencia. No se trata, por tanto, de una ruptura planteada en términos de confrontación, sino del cierre de una etapa que el defensa considera significativa.
La afición, protagonista del mensaje final
La parte final de su comunicado estuvo dedicada a los seguidores levantinistas. Elgezabal destacó el respeto y el cariño que, a su juicio, tanto él como su familia recibieron durante sus dos años en la entidad. Ese reconocimiento concede a la afición un papel central en su despedida y explica que el jugador identifique el apoyo de las gradas como uno de los elementos que reforzaron su sentimiento de pertenencia.
«Sin vosotros este sentido de pertenencia desaparecería», concluyó. Con esa frase cerró oficialmente su etapa como jugador del Levante, después de dos temporadas, 54 partidos y un ascenso a Primera División. Su próximo destino será el Eibar, en Segunda, mientras el club granota deberá cubrir la salida de un defensa que deja atrás un periodo corto en duración, pero especialmente relevante por el regreso del equipo a la máxima categoría.
