Felipe VI ha vuelto este lunes a la competición náutica en aguas de Palma al ponerse por primera vez al mando del Hispania, la nueva embarcación de la Armada con la que disputará desde este martes la 44ª Copa del Rey Mapfre. El Rey llegó sobre las 12:00 a la base militar de Porto Pi y completó por la tarde su primer entrenamiento junto a la tripulación.

Un salto competitivo para la Armada
El estreno supone un cambio relevante respecto al Aifos, condicionado durante años por sus limitaciones técnicas. El Hispania es un monocasco de más de 15 metros diseñado para la alta competición en la clase ORC y fue el ganador absoluto de la última edición del torneo bajo el nombre de Vesper, frente al sexto puesto alcanzado entonces por el barco del Rey.
La adquisición, formalizada en marzo por la Armada tras adjudicarse a David Mas Yacht Equipment, culmina varios intentos para incorporar una unidad de alto rendimiento. Además de reforzar la formación avanzada de oficiales, el barco permite a la institución competir con mayores garantías frente a las principales tripulaciones del circuito mediterráneo. La elección evidencia la voluntad de situar el proyecto náutico de la Corona en condiciones deportivas más competitivas, no solo representativas.
La reaparición de Felipe VI en Mallorca se produce después de su despacho de verano con Pedro Sánchez. Durante los últimos días, el monarca siguió desde Marivent la situación en Ceuta y mantuvo contactos con el Gobierno, los presidentes de las ciudades autónomas y el líder de la oposición, según fuentes de Zarzuela.
El calendario del Rey no se modifica: viajará el 7 de agosto a Colombia para asistir a la toma de posesión de Abelardo de la Espriella y regresará a Mallorca al día siguiente para participar en la entrega de premios. La Copa reúne esta semana a más de un centenar de equipos de una veintena de países, y el principal desafío será comprobar si el potencial técnico del Hispania se traduce desde el primer año en un puesto de podio.
