Marcelo Gallardo alcanzó un acuerdo verbal para convertirse en el próximo entrenador de la selección de Ecuador, según trascendió tras casi un mes de negociaciones con la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF). El vínculo sería inicialmente por dos años, con una cláusula que permitiría extenderlo hasta 2030 una vez terminada la Copa América. La formalización depende de la firma de la documentación final y de la llegada del técnico argentino a Quito para reunirse con el presidente de la entidad, Francisco Egas.

La contratación supone el primer desafío de Gallardo al frente de una selección nacional. El ex entrenador de River, Nacional de Uruguay y Al Ittihad de Arabia Saudita ocuparía el puesto que dejó Sebastián Beccacece después del Mundial de 2026. La elección refleja una apuesta de la dirigencia ecuatoriana por un técnico con experiencia en competencias continentales, manejo de planteles de alta exigencia y antecedentes de construcción de proyectos deportivos sostenidos.
Una negociación retomada tras la salida de Beccacece
El interés de Ecuador por Gallardo no es reciente. A mediados de 2024, luego de la Copa América y de la salida del español Félix Sánchez Bas, Egas ya había contactado directamente al entrenador. Aquella posibilidad no prosperó, pero el nombre del argentino se mantuvo entre las alternativas de la FEF. La desvinculación de Beccacece tras la Copa del Mundo volvió a abrir el escenario y permitió retomar conversaciones que ahora llegaron a un principio de acuerdo.
Para la federación, el recorrido de Gallardo en River aparece como el principal argumento de la decisión. Durante su primer ciclo en el club argentino obtuvo 14 títulos, entre ellos dos Copas Libertadores, una Copa Sudamericana y tres Recopas Sudamericanas. Ese historial le dio reconocimiento regional y lo ubicó durante años entre los entrenadores sudamericanos con mayor proyección internacional, aunque su segunda etapa en River no logró repetir el nivel de resultados ni la continuidad competitiva del período anterior.
Gallardo estaba sin club desde febrero de 2026, cuando dejó River tras una victoria por 3-1 ante Banfield. Durante el Mundial trabajó como comentarista y analista para ESPN, mientras se mantenía al margen de una nueva experiencia en los bancos. Su decisión de aceptar el proyecto ecuatoriano descarta, al menos en el corto plazo, un eventual regreso al club de Núñez y también lo aleja de las especulaciones sobre una posible sucesión futura en la selección argentina, donde Lionel Scaloni mantiene un panorama contractual abierto.
Corea del Sur será el primer examen
El margen de preparación será reducido. Ecuador tiene prevista una gira por Asia en la próxima ventana FIFA y Gallardo, si la firma se concreta en los plazos esperados, debutará el jueves 24 de septiembre frente a Corea del Sur en el Big Bird Stadium de Suwon. El horario del encuentro todavía no fue confirmado. El estreno obligará al nuevo cuerpo técnico a resolver con rapidez la primera lista de convocados, el diagnóstico físico de los futbolistas y una idea inicial de funcionamiento.
Después del amistoso ante Corea del Sur, la delegación se trasladará a Japón para disputar un cuadrangular. Ecuador enfrentará al seleccionado local en Yokohama el 1 de octubre y volverá a jugar el día 5 ante el ganador o el perdedor del cruce entre Panamá y Nueva Zelanda. Más que resultados definitivos, esos partidos ofrecerán una primera instancia para observar respuestas tácticas, evaluar variantes y establecer una relación de trabajo con un grupo que atraviesa un cambio de conducción.
La inmediatez del calendario condiciona el comienzo del proceso. Gallardo no contará con una etapa extensa de entrenamientos antes de su presentación, por lo que es previsible que inicialmente se apoye en estructuras reconocibles para los jugadores. El desafío consistirá en introducir progresivamente sus principios de presión, ocupación de espacios y salida asociada sin alterar de forma abrupta una base que viene compitiendo en el plano internacional y que deberá preparar el siguiente ciclo clasificatorio.
Una generación con presencia en las grandes ligas
La selección ecuatoriana conserva una nómina relevante de futbolistas en clubes europeos y sudamericanos. Tras los anuncios de Hernán Galíndez y Enner Valencia sobre el final de sus etapas en el combinado nacional, Moisés Caicedo, mediocampista del Chelsea, emerge como una de las referencias centrales del equipo. También integran el núcleo de mayor jerarquía Piero Hincapié, del Arsenal; William Pacho, del Paris Saint-Germain; Pervis Estupiñán, del Milan, y Gonzalo Plata, del Dinamo Moscú.
El plantel ofrece además alternativas de proyección para renovar posiciones y ampliar la competencia interna. Joel Ordóñez, del Brujas; Pedro Vite, de Pumas; Alan Franco, Ángelo Preciado y Alan Minda, vinculados al Atlético Mineiro; John Yeboah, del Venezia, y Nilson Angulo, del Sunderland, forman parte de una segunda línea que podría ganar protagonismo durante el nuevo ciclo. La convivencia entre jugadores consolidados y talentos en crecimiento será una de las cuestiones que Gallardo deberá administrar desde sus primeras convocatorias.
La misión de fondo será sostener la competitividad de Ecuador en el camino hacia el Mundial de 2030. Si logra la clasificación, el seleccionado disputaría su tercera Copa del Mundo consecutiva bajo conducción argentina, luego de los procesos de Gustavo Alfaro en Qatar 2022 y de Beccacece en el ciclo siguiente. La llegada de Gallardo no garantiza resultados por sí sola, pero instala un entrenador con trayectoria en escenarios de presión y con una oportunidad inédita: trasladar su experiencia de clubes a un proyecto nacional con poco tiempo de adaptación y una base de futbolistas de alto nivel.
